domingo, 16 de mayo de 2010

La Marioneta

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso pero, en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate…

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón…

Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…

No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero dejaría que el solo aprendiese a volar. A los viejos, a mis viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas les he aprendido a ustedes los hombres…

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.

He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo…

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.

Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”

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Por que hay palabras que significan mucho más de lo que parecen y yo te regalo las mias...

martes, 20 de abril de 2010

La Excepción

Hay gente que se llama asi, y de repente son una excepción.
Hay gente que te hace feliz, y de repente les necesitas.


Porque la mayoria de cosas no tienen nada que ver ya con la suerte ni con el destino.
Porque esa excepción, un día, se convierte en algo por lo que reir y luchar.


En lo bueno y en lo malo, siempre estan las excepciones.
Porque hay muchas, por todas ellas, por ti.


lunes, 29 de marzo de 2010

Ya no se respeta nada...



















Por que una imagen vale más que mil palabras....

domingo, 28 de marzo de 2010

La luz que no miraba



Mire a mi al rededor y todo estaba oscuro. Corría y corría buscando un ápice de luz sin saber donde estaba. Todo se movía sin saber porque, el suelo parecía no parar y yo no podía sujetarme. Una de las sacudidas me tiró al suelo y ya no quise levantarme, no quise luchar.

Durante mucho tiempo solo lloraba sin poder moverme. El miedo no me dejaba. Me tumbé en el suelo y durante años, me quedé ahí mirando a esa extraña oscuridad.

Algunos días miraba al vacío y creía que le encontraba. Me frotaba los ojos y ya no estaba. Perdí la ilusión y las ganas.

Una mañana, sin saber porqué abrí los ojos y le ví. No me lo creia. Era la luz que estaba buscando. Me levante sin saber cómo y corrí hacia ella. Quise alcanzarle. Ella me miraba, me hablaba, me sonreía.

La ilusión volvió a aparecer. Las ganas de levantarse hicieron que todo recobrara sentido. Ya no estaba allí, ¡¡volvía a ver!!

De repente me paré. Le observé sin saber que pasaba. Un sentimiento extraño recorrió mi cuerpo. Ella me toco, yo le abracé y mientras me hablaba me desperté.

Todo había sido un sueño, la luz no estaba, la ilusión se fue apagando, y tú ya no me mirabas.

- Maldita idiota, nunca lo alanzarás -me dije.- Los sueños siempre serán eso, sueños, este sólo era uno más. Uno de esos, que no pasan.

jueves, 25 de marzo de 2010

Un poco de cultura...






hipocresía.

(Del gr. ὑποκρισία).

1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.



Sí, aquello que hago cada vez que os veo, os escucho, me hablais y yo sonrío.

¡¡Qué ganas de largarse!!

Se equivocaba...

Se equivocó la paloma,
se equivocaba;
por ir al norte fue al sur
creyó que el trigo era agua,
se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo
que la noche la mañana;
se equivocaba, se equivocaba.

Que las estrellas eran rocío
que la calor, la nevada;
se equivocaba, se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa
que tu corazón su casa;
se equivocaba, se equivocaba.

Ella se durmió en la orilla
tu en la cumbre de una rama.
Se equivocaba, se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa
que tu corazón su casa;
se equivocaba, se equivocaba.
Se equivocaba, se equivocaba.

Rafael Alberti